LA AVENTURA DE SER DOCENTE
En esta aventura quiero comentarles que me inicie en el año 1992, una aventura que me obligo a prepárame, cada día era un gran reto enfrentarle a los problemas que conlleva ser docente frente a grupo, para mi fue un reto porque de la diva profesional brinque a la docencia. Recuerdo el primer día que llegue a la escuela, un prefecto me condujo al salón en donde iniciaría mi vida como docente, no olvido que era un grupo muy números conformado por varones, de la especialidad de Maquinas de Combustión Interna. Llegue muy propio dando una mil indicaciones, pero esa postura no era mas que el miedo que yo sentía al estar ente algo nuevo. Mi profesión me ayudo mucho para abordar los temas del programa, dando una amplia explicación, deteniéndome un poco en los temas que más dominaba.
En esta aventura quiero comentarles que me inicie en el año 1992, una aventura que me obligo a prepárame, cada día era un gran reto enfrentarle a los problemas que conlleva ser docente frente a grupo, para mi fue un reto porque de la diva profesional brinque a la docencia. Recuerdo el primer día que llegue a la escuela, un prefecto me condujo al salón en donde iniciaría mi vida como docente, no olvido que era un grupo muy números conformado por varones, de la especialidad de Maquinas de Combustión Interna. Llegue muy propio dando una mil indicaciones, pero esa postura no era mas que el miedo que yo sentía al estar ente algo nuevo. Mi profesión me ayudo mucho para abordar los temas del programa, dando una amplia explicación, deteniéndome un poco en los temas que más dominaba.
No faltaron las preguntas, tratando de hacer caer al maestro nuevo, porque era segundo semestre y durante el primero no me habían visto en la escuela. Las preguntas fueron:
¿Si tenia experiencia como profesor?, ¿si dominaba mi materia?, ¿Cuántos años tenia dando clases? A lo que les conteste que tenía diez años de experiencia docente, cosa que no era cierto.
Me preocupaba mucho me preguntara algo que yo no dominara y quedar en vergüenza ante todo el grupo. Y así fui de salón en salón, durante todo el día y cada clase era un reto que vencer, creo que con el transcurso del tiempo he superado muchas cosas, pero me falta todavía por lograr, por ejemplo mi carácter explosivo, el cual contengo, sobre todo cuando reacciono sobre mi función dentro del aula, y el respeto que mis alumnos merecen.
Mis alumnos son todo un reto desde el día que inicie ésta aventura hasta el día de hoy.
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